Frutas y cacerolas

Novena semana
1.924K corridos, 229 días viajando

En cuarentena

Las noticias en España iban, por tercera semana consecutiva, a mejor: los casos totales ascendían el domingo a 277.719 y los muertos a 27.650. ¡Esperemos que pronto dejen de crecer!

Además, no todas las noticias eran malas: había cundido tanto el pánico en Madrid por no haber pasado a Fase 1, que se determinó que la fase en la que estaba la Comunidad no era ni 0 ni 1, ¡0,5! Hay qué joderse, ojalá en mis exámenes también a posteriori hubieran inventado algún maravilloso 4-aprobado…

En Madrid también, hubo exaltaciones en el Barrio de Salamanca en contra de la gestión del Covid-19 por parte del gobierno. Lo más característico era que se trataba de “gente como Dios manda” que salían a manifestarse con cacerolas y palos de golf (los caminos de Dios son inescrutables). Al ser “gente de bien” bien transmitieron el mensaje de la preocupación que tenían por lo verdaderamente importante: que el virus no se propaganda, manifestándose bajo las medidas de seguridad impuestas y con la precaución necesaria 😉

En el exilio

Respecto a los datos, ¡menudas buenas noticias! No hubo ningún muerto la semana pasada (sigue la cuenta en 56) y el número de infectados ascendió a 3.031 (16 más que la semana pasada).

El incidente con el erizo quedó en un susto, un par de días sin correr e intentar no pisar arena (claro, que no me impidió dar caña a esas gafas de nadar y a los videos de fuerza de Javier Ordieres).

Tanto tiempo en reposo 😉 me dió para plantearme un reto molón: ir de la costa Oeste a la costa Este de la isla corriendo (aproximadamente 10K). Para llevarlo a cabo entrené duramente, y ¡retransmití la preparación al 100% en el Instagram!

Además pude hacer una cata en profundidad de las frutas de la región. El mango, la sandía y el plátano son viejos conocidos, pero además probé los rambutanes (como los lichies de sabor, pero de aspecto peludos), los lanzones (cuyo sabor recuerda al pomelo y se pegan los dedos al pelarlos), y los mangostines (que saben a sorbete de limón, mis preferidos). Todos éstos son pequeños y se pelan con las manos e hincándoles el diente, por lo que tener un paño a mano, o un grifo, es altamente recomendable. De los grandes, es digno de mención el jackfruit (textura gomosa y sabor parecido al plátano) y el durian (muy cotizado por los extranjeros, con olor y sabor muy intenso y peculiar). La apariencia de ambos es similar: grandes, con piel gorda y picuda y de color verde oscuro. ¡Espero que la semana que viene pueda seguir escribiendo y no me haya dado un empacho!

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