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Fantástico lago Bled

2.824K corridos, 341 días viajando

Después de Ljubljana, decidí (por las inclemencias del tiempo) irme a la costa eslovena: Piran. El país cuenta con un trocito de mar (apenas 47K), que prometía temperaturas más saves que el interior. ¡Me encantó pasar por ahí! Y encima logré despistar el temporal: a pesar de que llegué y no pude salir del hostel ni para cenar de la que estaba cayendo, al día siguiente corrí pegadita de nuevo a la costa para recordar tierras croatas.

Pero además, vinieron muy buenas noticias: ¡el tiempo mejoraba! Asique me puse rumbo al lago Bled, que era lo que quería hacer desde que llegué a Slovenia. El lago yo lo conocía por imágenes, y nada más puse un pie por allí, ¡no me decepcionó! Y eso que llegué por la noche…

Vistas del lago Bled

El lago Bled es impresionante, una postal en toda regla. Tiene las montañas (cuando yo estuve por allí estaban nevadas) al fondo, y una isla en el centro con una iglesia. Los colores son intensos: azules en el lago, verde en la naturaleza y el blanco de la nieve. Los alrededores también merecen un paseo (o una mñana corriendo).

Mis días por allí transcurrieron tranquilamente, y los estupendos paisajes del lago y de los alrededores hicieron que me quedara más de lo previsto 😉 Además, pude probar la estupenda Kremna Rezina, una tarta de crema y nada que hacen los locales como especialidad, ¡una delicia en toda regla!

Para acaramelar más el asunto, tuve la suerte de que Iñaki Makazaga me entrevistó en su programa Piedra de Toque. Puedes oir el podcast aquí, ¡con inyección de energía garantizada! En el programa (bien concido entre los viajeros), Iñaki entrevista a un viajero o a alguien que tenga una historia que contar relacionada con aventura. En mi caso, me encantó compartir con los oyentes mis últimos pasos por los Balcanes, a pesar de que Makazaga me examinara sobre mis lecturas… Jajajajja, menos mal que me supe la lección (porque es una pregunta recurrente y porque, gracias a mi padre, desde que estoy de viaje procuro esforzarme en el asunto de leer), y le conté Fantasmas Balcánicos, de Kaplan, ¡creo que aprobé y con nota!

Lago Bohini

Además, en mi tiempo por allí descubrí que hay otro secreto cerca de Bled: el lago Bohini. Allí fuí para hacer un trekking fenomenal: alrededor del lago (unos 12K) y luego acercarme a unas cascadas (Mostica). ¡Fue un paseo, fenómeno!

Y mis últimos pasos por Slovenia, fueron en Idrija, una localidad minera al sur de Ljubljana. Por allí me dediqué a correr por el río, asique ¡la visita mereció la pena! Y pude probar el Prevoz (el Blablacar esloveno), asique ¡éxito por todos lados! ¿Próxima aventura?

De capi a capi: paseo por Ljubljana

2.758K corridos, 335 días viajando

A Ljubljana llegué tras apenas 2 horas de bus (ésto de desplazarse por Europa es comodísimo) y con muchas ganas de ver la city, porque hacía solete y las callejuelas prometían.

Total, que dejé el macuto en el hostel y salí a juntarme con Pablo, de Mundo Adro (si no has visto la entrevista que me hizo en su canal de YouTube, puedes hacerlo aquí) y con su amiga Paz. Tras muchas risas y alguna que otra birra 😉 salimos a conocer la ciudad, cortesía de Paz.

Subimos al castillo de Ljubljana, porque desde allí arriba las vistas prometían. Claro que, como dimos con que estaban grabando un espectáculo justo en el punto de mejor visión de todo el complejo, no pudimos más que asomarnos un poquito. Bueno eso, agradecer al organizador la marihuana que nos ofreció “por las molestias” y volver al día siguiente a echar un ojo.

Paz, que hizo las veces de guía (e incluso de traductora) estupendamente, había pasado mucho tiempo por Eslovenia, por lo que conocía a la perfección la cultura del país y sabía bastante de los Balcanes (cosa que a mi me vino fenómeno, porque la freí a la pobre a preguntas). Pablo sin embargo me contó mucho de viajar y vivir de ello, tema en el que es experto (especialmente en furgoneta), asique también todos sus consejos fueron muy bien recibidos 🙂 Pero puedes ver cómo nos conocimos en Remando hacia la libertad.

Nuestro periplo terminó paseando por el río (Ljubljanica), que en el caso de Ljubljana es muy importante: la vida se monta entorno a él. Además, por ser una ciudad de tamaño reducido, todo es accesible a pie, y por tanto, el río siempre es buena referencia para orientarse.

Al día siguiente corrí mis 15K por un parque precioso adyacente a la ciudad: Tivoli. Me encantó sobre todo porque muches locales se acercaban allí a hacer deporte por la mañana, ¡este país parece que está concienciado con el deporte!

Mi última visita consistió en acercarme a la calle Metelkova, característica por sus pintadas en las paredes. ¡Un sitio que no te puedes perder si pasas por la capi! Y yo, ¡puede que repita, que aquí tengo que hacer transbordo de autobuses siempre en la city, y el sitio no pilla lejos de la estación!

Metelkova