La cascada más bonita de todo Thailand

2.343K corridos, 298 días viajando

De Pai salimos un día nublado, perfecto para afrontar las etapas que nos quedaban pedaleando: dos a Mae Hong Son. ¡Lástima que paráramos a desayunar en Two Sisters, el mejor bar de todo Pai (entre otras cosas porque te regalan un buen plato de fruta), y que su dueño birmano nos convenciera para que en lugar de dos hiciéramos tres y pasáramos por Ban Rak Thai! Pero esque somos muy fáciles de convencer, y sobre todo con la promesa de encontrar un entorno con naturaleza espectacular…

La ruta del primer día, no sé si por la falta de costumbre (al fin y al cabo fueron 10 días “pairados”) o porque la ruta fue tremendamente dura para una bici como la nuestra (49K, 1125+) pero ¡se me hizo eterna! Llegamos por fin a nuestro destino, Lod Cave, un complejo de cuevas de las que pudimos visitar la principal y gratuítamente por eso de llegar cuando estaba cerrada al público. La cueva es enorme: tiene un recorrido de Como 20 minutos andando por dentro de ella, y hay incluso opción de recorrerla en kayak. Además, cortesía del guardia encargado de cuidarla por la noche, pudimos plantar la tienda ahí, bajo un techado y al lado de los baños.

Lod cave

El día siguiente, pese a la grata sorpresa de casi el final, fue todavía más rompepiernas: 83K, 2275+. ¡Empujamos la bici en incontables ocasiones! Pero llegamos a la cascada, a mi parecer más bonita de Tailandia: Pha Suea Waterfall. De nuevo, llegamos tarde para pagar (¡vaya!), pero las vistas, las fotos y el chapuzón (no permitido, por supuesto) no nos lo quitó nadie. Y menos mal que nos bañamos, porque ese día, tras la cascada, nos quedaba un puerto de unos 10K que hicimos penosamente: tardamos tanto que llegamos al primer monasterio que no’s encontramos más tarde de las 9 (bien entrada la noche), asique tuvimos que plantar la tienda sin siquiera pedir permiso.

La última etapa en bici fue por una carretera preciosa: ruta muy bonita como fin del tour ciclista (para mí, no para Ferran, que seguirá dándole a la rueda). Pasamos por Ban Rak Thai, un pueblo cercano a la frontera con Myanmar y ambientado como poblado chino (pero esta vez no me disfracé). Luego llegamos a Mae Hong Son bastante machacados, más que por la ruta en sí, por el palizón que llevábamos encima. ¡Qué buen fin de fiesta, me despido de la bici muy contenta pero sin ganas de cogerla en una temporadita!

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