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Bel(én)grado

2.876K corridos, 346 días viajando

A pesar de haber llegado a Belgrado por aire (muy a mi pesar, porque creéme que intenté de todas las maneras posibles que me devolvieran el dinero del billete al enterarme de que había un bus directo desde Ljubljana, pero no hubo manera), mis primeros pasos en la ciudad no pudieron empezar mejor. Nico, el dueño del hostel me dijo por What’sApp que si quería meterme en cultura serbia tenía que coger desde el aeropuerto el bus 72 y que por ser domingo por la tarde no había controles, asique era gratis. ¡Empezaba bien la aventura!

Asique siguiendo sus consejos llegué al NaPark, un hostel donde me sentiría cómo en casa. Nico me esperaba y me ofreció un té que acepté de buen grado. Además, a pesar de ser atas horas de la noche, Valya (otro huesped ruso que llevaba por allí más de un año) se sumó al coloquio. ¡Bien!

Les pregunté (por supuesto) por dónde correr al día siguiente, y además anuncié la llegada de Belén, que llegaba por la mañana. Al minuto me ofrecieron la habitación de la segunda planta sólo para nosotras… ¡Increíble la hospitalidad serbia!

A Belén la conocí en Thabarwa (si quieres, te recomiendo leer Thabarwa: come, reza, ama para enterarte bien), haciendo un voluntariado en un monasterio budista. Desde entonces estuvimos en contacto, porque ella (viajera y argentina) también había pasado la cuarentena en Thailand, y aunque luego se había dedicado a destinos más europeos (España entre otros), nos cuadró hacernos juntas Serbia. ¡Yija, encima por esas tierras con amiga!

Cuando llegó nos dimos cuenta que llevábamos más o menos el mismo ritmo de viaje: slow 😉 Asique gastamos nuestro tiempo en Belgrado en poner lavadoras, compartir birras con nuestros huéspedes y tomar el sol (y algún que otro capuchino) en la city. ¡Ah, e hicimos un free tour por si luego nos preguntaban la lección! Y ojo, que mereció mucho la pena, sobre todo por Mijaíl el guía, un profe de historia que nos hizo muy amena la visita.

Además, se nos ocurrió para entretenernos mientras esperábamos a Fer (que lo conocerás de mis post ¡Europa, allá voy!), irnos un par de días a Novi Sad, la segunda población de Serbia en cuanto a importancia y habitantes.

La población está a unos 100K de Belgrado, a hora y media de bus. Allí, además de ver la ciudad, fuimos a un fuerte donde vimos uno de los atardeceres invernales más espectaculares hasta la fecha. Porque no te he comentado hasta ahora, pero ¡qué suerte tuvimos con el tiempo! ¡Sol e incluso manga corta!

Fuerte de Novi Sad

Después de recorrerlo de arriba a abajo, volvimos a nuestra querida Belgrado, y además de cafés, birras, y lavadoras tuve tiempo para probar con Vaya una clase de boxeo. Se lo agradecí mucho, a pesar de que luego mis 15K me costaron mucho más que de costumbre, ¡y a pesar de que aún me duelen los meñiques de pegar al saco! Y en éstas estábamos cuando llegó Fer…

… Datos de Slovenia

En Slovenia he pasado únicamente 9 días, ¡pero me ha dado tiempo a correr 71K! La verdad es que 😉 a ver si me esfuerzo más en el siguiente país…

Asique con esa barbaridad de kilómetros en patas, sólo te voy a hacer dos recomendaciones de rutas corriendo:

  1. ¡Lo que más me gustó fue correr por el lago Bled! En concreto, en esta ruta rodeé el lago y además me pasé al otro valle, hasta un pueblito llamado Krnika. Además fácil: son 14K, 208m+.¡Recomendada 100% si pasas por allí! Por cierto, si quieres leer más de mis aventuras por allí, no te pierdas Fantástico lago Bled.
  2. A Idrija (un pueblito del suroeste del país) fui sólo a correr, asique no puedo dejar de recomendarte esta ruta. Transcurre al lado del río, al principio por asfalto y a la vuelta por camino (14K, 445+). Además, si vas en fin de semana, ¡te encontrarás mogollón de corredores!
Ruta de Idrija

Y respecto a la vida en el país, también te voy a dar un par de recomendaciones:

  • Sarajevo ’84. Es un restaurante de Ljubljana en el que encontrarás platos típicos (ejem, de los Balcanes) y con una relación calidad-precio estupenda.
  • Mercator. Es una cadena de súpermercados repartidos por todo el país, cuyos precios son imbatibles. Además, tienen la particularidad de que rebajan los productos cuando la fecha de consumo preferente está próxima: ¡un chollo para los ahorradores!
Ciudad de Ljubljana

Fantástico lago Bled

2.824K corridos, 341 días viajando

Después de Ljubljana, decidí (por las inclemencias del tiempo) irme a la costa eslovena: Piran. El país cuenta con un trocito de mar (apenas 47K), que prometía temperaturas más saves que el interior. ¡Me encantó pasar por ahí! Y encima logré despistar el temporal: a pesar de que llegué y no pude salir del hostel ni para cenar de la que estaba cayendo, al día siguiente corrí pegadita de nuevo a la costa para recordar tierras croatas.

Pero además, vinieron muy buenas noticias: ¡el tiempo mejoraba! Asique me puse rumbo al lago Bled, que era lo que quería hacer desde que llegué a Slovenia. El lago yo lo conocía por imágenes, y nada más puse un pie por allí, ¡no me decepcionó! Y eso que llegué por la noche…

Vistas del lago Bled

El lago Bled es impresionante, una postal en toda regla. Tiene las montañas (cuando yo estuve por allí estaban nevadas) al fondo, y una isla en el centro con una iglesia. Los colores son intensos: azules en el lago, verde en la naturaleza y el blanco de la nieve. Los alrededores también merecen un paseo (o una mñana corriendo).

Mis días por allí transcurrieron tranquilamente, y los estupendos paisajes del lago y de los alrededores hicieron que me quedara más de lo previsto 😉 Además, pude probar la estupenda Kremna Rezina, una tarta de crema y nada que hacen los locales como especialidad, ¡una delicia en toda regla!

Para acaramelar más el asunto, tuve la suerte de que Iñaki Makazaga me entrevistó en su programa Piedra de Toque. Puedes oir el podcast aquí, ¡con inyección de energía garantizada! En el programa (bien concido entre los viajeros), Iñaki entrevista a un viajero o a alguien que tenga una historia que contar relacionada con aventura. En mi caso, me encantó compartir con los oyentes mis últimos pasos por los Balcanes, a pesar de que Makazaga me examinara sobre mis lecturas… Jajajajja, menos mal que me supe la lección (porque es una pregunta recurrente y porque, gracias a mi padre, desde que estoy de viaje procuro esforzarme en el asunto de leer), y le conté Fantasmas Balcánicos, de Kaplan, ¡creo que aprobé y con nota!

Lago Bohini

Además, en mi tiempo por allí descubrí que hay otro secreto cerca de Bled: el lago Bohini. Allí fuí para hacer un trekking fenomenal: alrededor del lago (unos 12K) y luego acercarme a unas cascadas (Mostica). ¡Fue un paseo, fenómeno!

Y mis últimos pasos por Slovenia, fueron en Idrija, una localidad minera al sur de Ljubljana. Por allí me dediqué a correr por el río, asique ¡la visita mereció la pena! Y pude probar el Prevoz (el Blablacar esloveno), asique ¡éxito por todos lados! ¿Próxima aventura?

Una semana en Slovenia

Mi paso por Slovenia fue fugaz: en apenas 8 días me recorrí el país de arriba a abajo. Asique, si dispones de poquito tiempo, ¡es una visita perfecta!

El país cuenta con un sistema de transporte muy desarrollado (trenes y buses frecuentes, nuevos y rápidos; así como carreteras nuevas y bien conservadas), que te permitirán recorrer Slovenia en una semana. Con apenas 20.000km² tiene unas dimensiones perfectas (España, para que te hagas una idea, cunta con unos 505.000km²).

Vistas (increíbles) del lago Bled

Documentación y papeleo para entrar a Slovenia

Slovenia pertenece a la UE, por lo que con simplemente con tu DNI puedes entrar al país. No necesitas ni pasaporte ni visado, y además tampoco te hace falta cambiar moneda, ya que usan el Euro.

Además, si tienes, te recomiendo lleves el carné de estudiante (en muchos sitios hacen descuentos). Tampoco te olvides del carné de conducir si pretendes alquilar coche (no hace falta que sea el internacional). Y otro carné interesante, si no tuvieras seguro de viaje, es la Tarjeta Sanitaria Europea, con la que supuestamente estás cubierte en la sanidad pública europea.

Qué llevar en la mochila cuando viajas a Slovenia

En mi caso, era simple: ¡todo! Pero esque como sabes, yo estoy re-corriendo el mundo con una mochila, asique no tengo mucha más opción.

Para quién salga de casa, las cosas imprescindibles para llevar a Slovenia son:

  • Botas/zapas de montaña. Lo vas a leer más adelante, pero el país está cuajado de naturaleza. ¡Asique algún trekking te vas a hacer seguro!
  • Chubasquero. Aunque viajes en agosto, en las montañas el tiempo es muy variable. Aunque esperemos te sobre, pero no dejes de echarlo.
  • Tarjeta de Holafly para estar conectade. No sé si tu compañía de teléfono tiene roaming europeo, pero lo que sé seguro es que con esta tarjetita sí que lo estás desde que pones un pie en el país. Entérate en mi post Tarjetas SIM Holafly.
  • Bañador. Si el tiempo lo permite, te bañarás en algún lago. Y si el tiempo no acompaña, quizá te apetezca darte un homenaje e ir a un spa de los que hay salpicados por todo el país.
  • Batería externa. Te vas a hinchar a hacer fotos, sea con el móvil o con una cámara. ¡Es una pena quedarte a mitad de excursión sin batería!
  • Zapas de correr. ¡No hay dudas al respecto de que es imprescindible salir a correr allá donde vayas! Para mí, por cualquier sitio, asique no dejo de recordártelas 😉
  • Cascos. En Slovenia te vas a mover muchas veces en bus. Si eres de les que entretenido con música, ¡es una buena opción!
  • Libro de lectura. En el caso de los trekkings, muchas veces duermes en sitios donde no hay mucho qué hacer. ¡Un libro siempre es un buen compañero!
  • Toalla (para ducha y para playa/lago). En muchos alojamientos te la dan, ¡pero a veces te la cobran! Ya sabes, si quieres ahorrarte algún eurito, ¡métela! Además, vas a ir a playas y lagos en donde con suerte te bañarás.
  • Mochila pequeña. Para pasar el día zospando por el campo o pateando por la ciudad, te recomiendo una cómoda y pequeña (yo llevo una de 10L).
  • Botella de agua. Siempre puedes comprar agua embotellada, pero ¡el agua del grifo es potable! Asique, ¿para qué gastar plástico y dinero? Yo llevoun bidón de 650mL, porque menos se me queda corto.
  • Polar/sudadera que abrigue. Las temperaturas bajan mucho por la noche, incluso en verano.
  • Crema solar. Para hacer incluso en invierno algún trekking, es fundamental. ¡El sol es muy malo para la piel!

¡Ojo! Y mete las cosas que acostumbres para viajar (el cepillo de dientes y la mascarilla ya te los recuerda tu mami en casa), pero mi recmendación: ¡menos es más!

Cómo desplazarse por Slovenia

En el país, como te dije al principio, cuentan con una red potente de transportes, por lo que es relativamente sencillo viajar. Además, casi toda la info la puedes encontrar en internet.

Te dejo aquí los transportes más comunes para desplazarte por Slovenia:

  • Bus. Son fenomenales: limpios, nuevos y puntuales. ¡Mi medio de transporte por excelencia en Slovenia! Ahora, ¡los pagas! Más o menos te salen 30K unos 4€. Y en efectivo. si compras el billete en la estación (que no en el bus), lo tienes que pagar cash. Lo mejor para enterarte de los horarios es buscar en la compañía Arriva. Pero ¡ojo! que no están todos los que son: si buscas un trayecto que no encuentras allí, te recomiendo busques en inernet directamente o te acerques a preguntar a la estación. ¡Ah! Y si pillas billete de ida y vuelta (abiertay usable paralos siguientes 30 días) ahorrarás un poquito.
  • Prevoz. Es el Blablacar esloveno. Que no te asuste la mediocre página web que tienen, ¡funcionan estupendamente! Te registras y así puedes ver el teléfono de los conductores, te pones en contacto con ellos, y liste. Yo lo usé, y la única pega es que si usas la traducción automática del móvil, te traduce todas las horas como pm, ¡cerciórate de que es por la tarde o por la mañana tu transporte!
  • Tren. El tren en general es más barato que el bus, pero yo no tuve ocasión de probarlo. Aún así, te dejo el enlace a la red ferroviaria aquí.

Presupuesto para viajar a Slovenia

Lamentablemente no te voy a dar buenas noticias: viajar por Eslovenia es reltivamente caro. Además, hacerte el país de manera rápida hace que tus decisiones sean más prácticas que económicas, lo que no ayuda en absoluto.

En el país, yo me gasté de media 30,5€ diarios, y estuve 9 días por allí (273,8€ en total). Dormí en hostels sin excepción y viajé en bus en su mayor parte. Y en mi caso no cuento ni los gastos de seguro de viaje ni cómo llegar al país. Las partidas en las que más gasté fueron:

  • Alojamiento (92,5, 34%). La noche no bajó de 10€ (en Bled), y llegué a pagar 17,5€ (en Piran). Te cobran unos 2,5€ de tasas, no incluídos en los portales de búsqueda por internet :S
  • Comida (67,2, 25%). ¡Fuera era carísimo comer! Aunque te pidieras la sopa más miserable, rara vez bajaba la cuenta de 5€. El súper era más accesible, pero en ningún caso barato.
  • Transporte (54,2, 20%). ¡La próxima vez hago dedo, que me hn comentado que por aquí es súper común!

Gastos principales Slovenia

Bueno, pero ¡no todo son malas noticias! Puedes pagar con tarjeta en casi todos los sitios, y en casi todos los pueblos puedes cambiar dinero (si llevas dólares, que era mi caso) en las oficinas de correos a un tipo de cambio bastante aceptable.

Ljubljana, la capital

Por la capital pasarás sí o sí: si vienes por aire seguro (es el único aeropuerto del país), y probablemente si vengas por tierra también. Yo llegué en bus desde Zagreb (si quieres leer mis aventuras por allí, te recomiendo mi post Zagreb: una capital con mucho encanto). Además, siendo un país relativamente pequeño, probablemente tengas que hacer transbordos en la city.

Yo hice 2 noches allí. Pero si tienes menos tiempo y no te importa viajar un poquito más rápide, con un día por la capital te bastará.

Lo que no te puedes perder en Ljubljana es:

  1. Subir al Castillo de Ljubljana. ¡El paseo merece la pena! Yo no pagué para entrar: sólo ví la parte gratuíta, pero con eso es suficiente. Además, el mirador más bonito está en la parte a la que puedes acceder libremente. De todos modos, te dejo el link al castillo aquí por si quieres enterarte de horarios y precios 😉
  2. Pasear por la rivera del Ljubljanica. La city se desarrolla alrededor del río, por lo que pasear (o correr) por sus márgenes siempre es buena idea. Si tienes suerte y hace solete, locales y turistas estarán animando las terrazas cercanas.
  3. Acercarte a hacer deporte al parque Tivoli. El parque, al oeste de la ciudad, tiene tal extensión que te olvidarás que estás en una capital europea y te parecerá que ye has adentrado en un gran bosque centroeuropeo. ¡No te puedo recomendar algo que no sea correr! Te dejo mi ruta de Wikiloc que hice aquí.
  4. Cruzar los míticos puentes triple y de los dragones. Como vas a estar por el río casi todo el tiempo, los cruzarás casi involuntarimente. Y, te acordarás de mí cuando pares a hacer una foto de la panorámica: ¡espectacular! Además, tienes que fijarte cuando cruces el puente de los dragones: dice la leyenda que sólo mueven la cola cuando cruza una virgen 😉
  5. Observar los murales callejeros de Metelkova. Y si puedes, ¡graba un vídeo! No te olvides de no sacar gente (está prohibido), pero no dejes de hacerlo o te parecerá que has soñado viajar por ahí 🙂
  6. Probar comida local. Puede que con este nombre no sea lo típico de Ljubljana, Sarajevo ’84, pero ¡te puedo asegurar que tienen una calidad-precio excelente!

Y si quieres leer de mis aventuras por la capital, mira De capi a capi: paseo por Ljubljana.

Bled y Bohini: los lagos de Slovenia

A hora y cuarto en bus desde Ljubljana (y a apenas una en Prevoz) tienes el sitio que sale en toda imagen de Slovenia: el fantástico lago Bled. Si te gusta la naturaleza y la montaña, ¡éste es tu lugar!

Yo pasé 4 noches por allí (si quieres leer cómo me lo pasé, no te pierdas  mi post Fantástico lago Bled). Desde luego puedes hacerlo más breve, pero un mínimo de 2 días completos tienes que dedicar a disfrutar las mieles de cada lago.

Las propuestas imprescindibles que te hago por la región de los lagos de Slovenia son:

  1. Pasea por el lago Bled. Rodéalo, sácale millones de fotos y sube al castillo de Bled a contemplar las vistas. Yo al castillo no entré (era de pago), pero aún así, la caminata hasta allí mereció la pena. Te dejo la info del castillo, por si a ti sí que te ape entrar en este enlace.
  2. Acércate al lago Bohini a hacer un trekking (ojo, el paseo es más exigente que el anterior). Yo fuí y volví en bus desde Bled (media hora por trayecto y apenas 4€), porque mi alojamiento en Bled estaba bien y no quería mover la mochila 🙂
  3. Tómate una kremna rezina (un pastel de crema y vainilla típico del lago). La tienes por muchos sitios allí, ¡incluso en el supermercado!
  4. Sube al monte Triglav. ¡Hazlo por mí, que no pude! Es la montaña más alta de Slovenia, y desde Bled es un trekking de 2 días de duración. En mi caso, tuve la (mala) suerte de que la primera nevada ya había caído, asique no tenía material para la ascensión. ¡Pero a la próxima no me lo pierdo!

Piran, la salida al mar de Slovenia

Piran es un pueblito costero muy mediterráneo, al que yo accedí vía bus desde Ljubljana (21,5€ ida y vuelta, 2h de trayecto). ¡Me emocionó mucho ver el mar desde la carretera! Con pasar un día por allí tienes de sobra. Pero ojo, no seré yo la que te impida ampliar estancia para tomar el solete…

Te propongo algunas cosas qué hacer en Piran:

  1. Sí o sí tienes que pasear por la costa y alrededores (pasando por la ventosa Punta). Una buena manera de hacerlo es siguiendo uno de estos 3 trails que están muy bien marcados. ¡Yo hice un mix de los tres corriendo! Asique si te atreves, con ruta planita y asfaltada, sigue mis pasos aquí.
  2. Si tienes la suerte de viajar en verano, ¡no te pierdas pasar por la playa eslovena! Y si por el contrario, temporales amenazan al país (como fue mi caso), es un buen recurso para pasear y no pasar tanto frío.
  3. Sube a la torre de la catedral de St. George. Cuesta 2€ pero ¡merece la pena pagarlos! Desde ahí tendrás panorámica completa de la city.
  4. Tómate algo en una terraza mientras ves atardecer. Según miras el mapa de Piran, cualquiera situada al sur será perfecta para disfrutar de la puesta de sol.
  5. Siéntate al solete en la plaza Tartini mientras ves pasar a los locales. Puedes hacerlo en un sitio con terraza, o ¡simplemente en un banco! Por allí encontrarás un montón.

Y last but not least: ¡disfruta de un país que aún está por explotar! Y no te pierdas ver cuánto corrí 😉 en … Datos de Slovenia.

De capi a capi: paseo por Ljubljana

2.758K corridos, 335 días viajando

A Ljubljana llegué tras apenas 2 horas de bus (ésto de desplazarse por Europa es comodísimo) y con muchas ganas de ver la city, porque hacía solete y las callejuelas prometían.

Total, que dejé el macuto en el hostel y salí a juntarme con Pablo, de Mundo Adro (si no has visto la entrevista que me hizo en su canal de YouTube, puedes hacerlo aquí) y con su amiga Paz. Tras muchas risas y alguna que otra birra 😉 salimos a conocer la ciudad, cortesía de Paz.

Subimos al castillo de Ljubljana, porque desde allí arriba las vistas prometían. Claro que, como dimos con que estaban grabando un espectáculo justo en el punto de mejor visión de todo el complejo, no pudimos más que asomarnos un poquito. Bueno eso, agradecer al organizador la marihuana que nos ofreció “por las molestias” y volver al día siguiente a echar un ojo.

Paz, que hizo las veces de guía (e incluso de traductora) estupendamente, había pasado mucho tiempo por Eslovenia, por lo que conocía a la perfección la cultura del país y sabía bastante de los Balcanes (cosa que a mi me vino fenómeno, porque la freí a la pobre a preguntas). Pablo sin embargo me contó mucho de viajar y vivir de ello, tema en el que es experto (especialmente en furgoneta), asique también todos sus consejos fueron muy bien recibidos 🙂 Pero puedes ver cómo nos conocimos en Remando hacia la libertad.

Nuestro periplo terminó paseando por el río (Ljubljanica), que en el caso de Ljubljana es muy importante: la vida se monta entorno a él. Además, por ser una ciudad de tamaño reducido, todo es accesible a pie, y por tanto, el río siempre es buena referencia para orientarse.

Al día siguiente corrí mis 15K por un parque precioso adyacente a la ciudad: Tivoli. Me encantó sobre todo porque muches locales se acercaban allí a hacer deporte por la mañana, ¡este país parece que está concienciado con el deporte!

Mi última visita consistió en acercarme a la calle Metelkova, característica por sus pintadas en las paredes. ¡Un sitio que no te puedes perder si pasas por la capi! Y yo, ¡puede que repita, que aquí tengo que hacer transbordo de autobuses siempre en la city, y el sitio no pilla lejos de la estación!

Metelkova

Zagreb: una capital con mucho encanto

2.746K corridos, 334 días viajando

Como suele pasarme, pensé que varias noches en Zagreb eran muchísimo tiempo para una city. Pero tampoco tenía claro si iba a estar 5 o más, dependía de mi paquetitos (esperaba uno de Premax, una marca de cremas australiana, y mi paquete de Holafly, del que ya os hablé en mi post AtraPagda).

Fué una súper alegría y un buen comienzo que al día siguiente de llegar, ¡ya recibí las dos cajitas! Asique por esa parte no tenía que preocuparme… Además, el sitio prometía: el hostel era buenísimo (Hostel Bureau) y la gente de por ahí hispanohablantes en su mayoría 😉 Hice buenas migas con un chileno, Rubén, con el que a partir de encontrarnos en la habitación, hicimos casi todos los planes (hasta corrió el último día) juntes.

El primer día, lluvioso, decidimos ir al Museum of Broken Relationships, un museo en el que exponen objetos donados que supuestamente se queda la otra parte (antes de donarlos) después de una ruptura; y tienen un cartelito con la explicación del objeto. Además, no siempre se trata de relaciones amorosas: hay filiales, de amistad o incluso relaciones con une misme. Habría muchos objetos que me llamaron la atención, pero particularmente me gustó un vestido de novia y sus zapatos, pero por la historia que tenía. Resumiendo, la chica (la dueña del vestido) había conocido a su pareja y, a pesar de que el entorno dudaba de el chico, acabó casándose con él a los 6 meses. Duraron poco menos que otros 6 de casades, porque acabó descubriendo que era falso todo lo que conocía de su amor: no tenía el trabajo que decía, estaba involucrado en mafias y drogas, y tenía una amante entre otros muchos datos oscuros. Pero el texto acaba diciéndo “pero yo el día de la boda, con ese vestido y esos zapatos me sentí espectacular”.

El vestido de novia y los zapatos que más me gustaron del museo

Otro día fuímos al Mercado Dole a pasar la mañana, con la excusa de que era barato comprar ahí (creo no mercamos más que medio kilo de uvas y 3 tomates). Lo mejor del plan: el cafetín al solete de después 🙂

Las tardes yo las pasaba haciendo mis últimos kilómetros corriendo en Croacia: otra de las cosas positivas de la city es la cantidad de parques que tiene. Además, a poco que te alejas, parece, por la vegetación (grandes árboles y caminos de tierra), que estás en el bosque. ¡Me encantaba correr por ahí! Pero no era yo la única: los locales se acercaban por las tardes a hacer algo de ejercicio o simplemente para pasear.

Parque en los alrededores de Zagreb

Y el día que a mi más me gustó fué cuando fuimos de trekking a Samobor. Samobor es un pueblo que está a 45 minutos en bus de Zagreb, y cuenta con un parque nacional. Cuando llegas, si sigues el río, te encuentras marcadas varias rutas, pero ¡ojo! que se te puede ir de las manos, como a nosotres, y acabar haciendo casi 25K 😉 Pero sino te quieres perder, puedes ver la ruta que hicimos en Wikiloc.

En fin, ha sido un gustazo y me quedo con muy buen sabor de boca de Croacia, y ¡espero tanto volver pronto como que no sea la última vez que coincido con Rubén!

… Datos de Croatia

¡Vuelta al ruedo! Y ni tan mal: ¡he corrido en Croatia 321K! Y he de decir que, desde que estoy de viaje (Octubre 2019) ha sido el período de tiempo que he corrido más días seguidos: 12 non stop. Sabes que puedes ver todas las rutas en mi perfil de Wikiloc.

Si tengo que elegir mis tres preferidas (corribles, con buenos paisajes y que me dejaron con muy buen sabor de boca), por orden, diría:

  1. En Novalja, el pueblo en el que me quedé en la isla de Pag (no te pierdas AtraPagda) corrí muchas veces mientras esperaba un paquete que nunca llegó. Podría nombrar más de una ruta, porque me encantó la zona. Pero, si tengo que quedarme con una, ¡la primera que hice! Puedes ver el track aquí. ¡Me ecantaba correr pegadita al mar!
  2. La isla de Brac me flipó para correr. Paisajes muy mediterráneos, con pinos y piedra caliza. Mi ruta por excelencia fue ésta, 15K no muy exigentes por caminos del interior, marcados muchas veces como pista para BTT. Además, ¡tener vistas al mar de fondo ayuda mucho! Si te ape leer mi post de la zona, dale a Speedy travel: Split, Brac, Plivitce lakes y Zadar en menos de 5 días.
  3. Y por último, mira que a mi no me gusta correr por las ciudades, ¡pero Zagreb es especial! Tiene parques alrededor que hacen que te sientas fuera de la city. Puedes ver la ruta aquí, y mis aventuras en Zagreb, una capital con mucho encanto.
Corriendo por Novalja

Y respecto al país, ahí van mis recomendaciones:

  • Plivitce lakes. Tanto me gustó que hice un post específico para ello, que puedes leer en Plitvice Lakes: visita imprescindible en Croatia.
  • Apartment Francisca. Además de ser un apartamento de precio ajustado, los dueñes fueron increíblemente hospitalaries: nos ofrecieron licor y cocinar la cena del día siguiente. ¡Recomendable 100% si pasas por Plitvice lakes!
  • Hostel Glovo. Si pasas por Sibenik, ¡no dudes en alojarte en este hostel! Es nuevísimo, y está limpio. Además, el personal es muy atente ¡y tiene cocina! Si quieres leer mis aventuras por Sibenik, no te pierdas Trogir y Sibenik, dos ciudades históricas con mucho encanto.
  • Casa La Cha Hostel & Bar. En Novalja, ¡no existe mejor sitio para alojarse! Habitaciones limpias y bien decoradas, cocina y jardín inmejorable. Además, Margaretha, la dueña, es súper amable: yo incluso tuve la suerte gracias a ella, que me invitó, de probar allí el plato típico de allí (macceroni con goulash). ¡Mi alojamiento preferido de Croacia! Puedes leer mi post Buscar alojamiento en Croatia para más detalles.
  • Hostel Bureau. En Zagreb, ¡como una segunda casa! Genial de precio, ambiente y las habitaciones y zonas comunes muy buenas. ¿Quieres más de la city? 
  • Museum of the Broken Relationships. En Zagreb, en este museo exponen objetos donados que supuestamente se queda la otra parte de la relación tras una ruptura. Cuesta 40HRK y ¡es muy interesante! Incluso si no llueve 😉
En Plivitce lakes

Más romano que en Italia y otras contradiciones

2.672K corridos, 328 días viajando

Rijeka es el mayor puerto de Croatia y la tercera ciudad por número de habitantes del país. Pero además, ¡es una ciudad estupenda! Tiene un tamaño perfecto y unos alrededores fenomenales para correr o incluso hacer un trekking.

Una noche por allí me permitió conocer sus calles, plazas, puerto y caminos, ¡e incluso pude ir a un cine alternativo (y gratuíto) en el que los subtítulos estaban en inglés! Claro, que fue tan alternativo que no me enteré ni con subtítulos 🙂 Eso sí, mereció mucho la pena la experiencia porque la sala era antigua, con paredes y butacas granates y aterciopeladas, y ornamentación dorada. ¡Un auténtico cine de época croata!

Pula, por el contrario era una ciudad mucho más pequeña. Es la población más importante de Istria, provincia al noroeste del país y la más cercana a Italia. ¡Y vaya si recuerda a Italia! Nada más bajé del bus, pasé al lado de un anfiteatro romano muy bien iluminado ¡que poco tiene que envidiar al mismísimo Coliseo! Bueno eso o estaba muy cansada y aluciné un poco con lo que ví 😉

El anfiteatro de Pula

Mis sensaciones sin embargo fueron agridulces.

Por un lado, llegué a un hostel en el que me dieron la (dudosamente limpia) manta de la cama de al lado y en el que no había ni papel higiénico en el baño (reconozco que me he aburguesado, porque en Asia eso era la norma). Pero por otro lado, no me tuvo que disgustar tanto cuando amplié estancia y a final fueron 3 días los que pasé allí.

También por un lado, Mihail (otro de los huéspedes con el que compartía habitación de orígen bosnio) me pareció de lo más oscuro que me había encontrado hasta la fecha y no me hacía ninguna gracia compartir habitación sólo con él. Fumaba y olía mucho a tabaco, era de movimientos bruscos y su ropa y él mismo olían bastante fuerte. Por otro lado, como tuvo el gesto tremendamete amable de dejarme sus zapatillas de estar por casa, me arrepentí mucho de los prejuicios que había tenido con él.

En parte, quise ver rápido la ciudad (con las ruinas y el anfiteatro me di por satisfecha), pero por otra parte, no quise que acabara mi estancia por allí, en particular el primer día, porque conocí a Pablo (lingüista de profesión, polaco de nacionalidad y que venía de Alemania), con el que pude compartir un día que empezó con visita cultural por la city, siguió con irnos a correr al sur de la ciudad (a la península de Premantura) y terminó con una birra en el parque.

Por un lado, me llovió constantemente el segundo día de mi estancia por allí; pero por otro conocí un pueblo que se llama Rovinj ¡y es de lo más bonito del país!

En definitiva: sensaciones muy encontradas más de una vez. ¡Pero esque de eso se trata! ¿No?

¿Corredores todes? plural acabado en -es

A Pablo, un polaco instalado en Alemania, lo conocí en mi visita a Pula. Había vivido años en Chile y además de hablar 6 idiomas (el español era el cuarto y aún así muchas veces lo hablábamos porque nos entendíamos mejor que en mi inglés), era lingüista  de profesión.

¿De qué va ésto? Teoría de la terminación -es

Me contó que en Chile habían empezado a utilizar la terminación -es para determinar los colectivos, de manera que no denotaran sexo. Por ejemplo, en lugar de guapos o guapas, se usaría guapes; y una frase completa podría ser “Nosotres somos muy guapes”.

Al principio la idea me recordó un poco a ese juego de niños de “ahora hablamos sólo con la vocal “e”, y me sonó gracioso. Un ejemplo del juego sería, en lugar de decir “mamá me ayudas a arreglar la bici”, diríamos “memé me ayedes e erregler le bece”.

Pero no se lo dije a Pablo, porque él como lingúista me estaba desarrollando el por qué era mejor la terminación en -es que la variante de cambiar o/a por x o por @ (porque fonéticamente es realizable). También puso mucho empeño en explicarme por qué en castellano se puede implantar más fácil que en otros idiomas (poque sólo hay que cambiar la terminación de los sustantivos y de los adjetivos, mientras en otras lenguas son muchas más palabras las que habríamos de cambiar). Asique me dejé de tonterías y pensé que lo que me estaba diciendo no era un juego, ¡y además sonaba muy bien!

¿Y de dónde viene el error? Historia del lenguaje patriarcal

A mí desde pequeña (y a todos los de mi generación), por difícil que me pareció al pincipio entenderlo (porque bien mirado no tiene lógica ninguna), me enseñaron que a los colectivos, ya sean masculinos o femeninos, se los determina con el plural masculino, a excepción de que que sólo haya mujeres en el colectivo, dónde lo correcto entonces sería usar el plural femenino. Es decir, que si la audiencia de un curso de electrónica son todo chicas menos un chico, lo correcto sería dirigirse a la clase como “nosotros”. ¡Y así es como ya desde niños utilizamos un lenguaje patriarcal (por no decir machista)! Hablar correctamente significaba asumirlo y difundirlo de esta manera.

Más tarde, me enteré de que a los colectivos había que llamarlos en masculino o en femenino dependiendo de la predominancia de género del propio grupo. Por ejemplo, en una clase de aerobic de 10 chicos y 1 chica lo correcto sería decir “nosotros”, mientras que en una clase de boxeo de 10 chicas y 1 chico al colectivo habría que dirigirse como “nosotras”. A mi particularmente, me sale inconsciente (fruto de lo que me enseñaron de pequeña) decir nosotros en masculino, seamos mayoría chicas o chicos. Diría que en ocasiones me es difícil calcular el género predominante, pero no es verdad: en ese caso, hablaría siempre en femenino maximizando así las posibilidades de acertar gramaticalmente (casi siempre somos más chicas, ya que en el mundo la población femenina es mayor que la masculina). Insisto, me sale así porque lo aprendí así de pequeña.

¿Por qué concienciarse? No hay motivo para no hacerlo

Particularmente, no estaba muy concienciada con el tema, pero reflexionarlo con Pablo recordé una cena familiar en la que hablamos de discriminaciones de género. Mi madre se quejó de toda la vida haber sido víctima de ellas, cosa que a mi no me sorprendió en absoluto. Ella es ingeniera de caminos, y como partícipe de uno de los gremios más sexistas que existen en España había tenido que sufrir diversas muestras de desigualdad (por ejemplo, siempre cuenta que en la escuela de caminos en su época sólo había baños de chicos). Lo que sí que me llamó la atención es que Inés, mi hermana pequeña (13 años más joven que yo) también levantó la mano al respecto. Dijo que si el mundo fuera igualitario, probablemente podría dedicarse a ser ciclista profesional dado el nivel que tenía. En ese momento no le di más importancia a la conversación. En parte porque pensé que Inés iba a ganar no uno, si no muchos Tour de France (y no es broma, tiempo al tiempo), y en ese momento se le olvidaría todo lo demás. En otra parte porque pensé que los tiempos habían cambiado desde que mi madre estudió y que hoy en día las diferencias no eran tan acusadas (en mi uni había baño de chicas). Y en otra parte, porque me di por satisfecha con mi postura al respecto, que había sido ventajista hasta la fecha, y con la que estaba relativamente cómoda (para resumir, había aprendido a aprovechar los privilegios que el mundo patriarcal otorgaba a las mujeres y los utilizaba con bastantes buenos resultados, y trataba de esquivar los inconvenientes que el sistema nos imponía).

Pero, a partir de entonces, de hacer una reflexión un poco más profunda al respecto, ¡me he concienciado más con el tema! Por Inés, por mi madre y por todas las personas que están manos a la obra (que ahora se está haciendo más esfuezo que nunca por lograr dicha igualdad). Y también por mí, que ya está bien de sacarle ventajas a un sistema mal diseñado: ¡mucho mejor cambiarlo! ¿Te conciencias tu también?

¿Y ahora qué? ¡Úsalo tú también!

Cambiar el patriarcado en el lenguaje puede ser tedioso, ¡pero es necesario para intentar erradicar, al menos empezando por el léxico, desigualdades de género!

Entonces, ahora viene la parte de pasar a la acción. ¡Voy a tratar de usar la terminación -es para los colectives! ¡Pero esque suena fenomenal! Además, creo que es así como lo vamos a lograr implantar, a base de usarlo, asique ¿por qué no empezar por mi blog? A partir de ahora, cuando hable de un colective lo haré con el plural terminade en -es (o por lo menos me comprometo a intentarlo)!

Gracias léxico español por haberme regalado la palabra corredores 😉

Si te ha gustado y quieres saber qué más hice con Pablo, te recomiendo mi post Más romano que en Italia y otras contradicciones.

AtraPagda

2.535K corridos, 325 días viajando

La isla de de Pag fue mi siguiente destino después de Sibenik, con una escala en Zadar para hacer noche (y correr). El bus, de hora y media, me introdujo los paisajes que vería en unos días adelante: piedra caliza por todas partes y en muchos sitios poca vegetación hacían del paisaje un sitio único (daba la impresión de estar en la luna).

El sitio donde me alojé, una casona a los pues de la playa, Casa La Cha Hostel & Bar fue por entonces lo mejor que ví en Croacia: jardín y cocina insuperables, y una decoración acertada y moderna. Además, el hecho de estar sóla en una cómoda habitación de 4, con terraza y vistas al mar, hicieron que mis días por allí fueran de lo más cómodos. ¡Menos mal, porque si no, dado que pasé mucho más tiempo de lo previsto, me hubiera resultado complicado!

A Novalja, pueblito costero de la isla de Pag donde estaba Casa La Cha Hostel & Bar, llegué porque la dueña fue amabilísima por What’sApp, y accedió a recepcionarme un paquete (Holafly, una compañía de tarjetas SIMs para uso en el extranjero se había interesado por mi proyecto y me mandaban material para probarlo y publicitarlo) en caso que llegara antes que yo. En el momento que puse un pie ahí me encantó: tenía playa y campo para aburrir, eso sí, era todo un pueblo vacacional fuera de temporada: multitud de bares, tiendas y locales dedicados al turismo tenían sus puertas cerradas. Además no había mucha gente por las calles (nada de turismo, sólo algunos locales). Así que senté lo que yo creía mi rutina por allí: me fui a la playa a tomar el sol y a leer y luego paseé viendo atardecer.

Pero las cosas no siempre salen como te las imaginas: en lugar de pasar 2 noches por allí, acabé pasando 6, y de los 7 días en que estuve allí, ¡me llovieron todos menos el primero!

Pero dicho esto, torné a una rutina también bastante agradable: aproveché para escribir en ese estupendo hostel, ví más de una peli en Netflix y, aunque el tiempo no se andaba con tonterías (a partir de entonces me he empezado a replantear conseguir un buen abrigo), pude salir a correr mis 15K todos los días. Además otra tarea rutinaria que adquirí fue ir a correos todas las mañanas a ver cómo iba el paquete, que se estaba retrasando mucho más de lo previsto.

Vistas de Novalja

Cuando un buen día el operario, Aldo, vio mi desesperación al decirme que mi correo estaba por Alemania y que tardaría mínimo 5 días más en llegar, tomó cartas en el asunto y me echó un buen cable: se comprometió a reenviarmelo a Zagreb nada más lo recibieran. A mí se me cambió la cara: me hizo feliz porque eso significó que podía continuar mi aventura. Sin perder tiempo (bueno y porque no había otro), cogí un ferry al día siguiente a las 6am del día rumbo Rijeka: la puerta para pasar a Istria 🙂