Agujero negro

3.969K corridos, 478 días viajando

Cuando ya llevaba un tiempo en la isla de Holbox, me enteré de que el peculiar nombre de ésta venía de el término maya agujero negro. Tenía sentido dada la pronunciación (jol bosh) pero sobre todo porque el efecto que tiene la isla con la persona que pone un pie en ella es como el que tiene un agujero negro cuando se encuentra un asteroide: lo atrapa.

Y eso fue precisamente lo que me pasó: quedé allí atrapada. La idea inicial era quedarme un par de días descubriendo la isla y tomando un poco el solete pero al final he sumado 9 noches por allí. ¡A pesar de sólo tener un recorrido de 15K que hacer!

Pero el recorrido era tan chulo que, lejos de aburrirme (y eso que lo hice hasta 7 veces), me animé incluso a grabarlo más profesionalmente (a ver si un día de éstos arranco mi canal de YouTube). Puedes verlo aquí. Consistía en básicamente recorrerme la isla de arriba a abajo, pasando por los puntos más importantes: desde Punta Mosquito hasta Punta Coco con el mar siempre pegadito. Eso sí, había que hacerlo bien pronto por la mañana o si no te achicharrabas.

Corriendo por Holbox
Corriendo mi ruta por Holbox

Nada más llegar al hostel, Hostal Holbox, conocí a Sarita, Pedro y a Rocío, que regentaban los tres el lugar (Pedro era el dueño). Era un sitio muy agradable: a pesar de compartir unas 20 personas el mismo espacio para dormir, estaba organizado de tal manera que no te agobiabas. Era una distribución que no había visto hasta la fecha (y mira que ya de hosteles sé un rato): camas de 3 alturas, en donde las 2 más bajas formaban, junto con otras dos de al lado una especie de cuarto al que accedías por una puerta. Además, el hostel contaba con un jardín trasero agradable y una cocina de lo más equipada. ¡Pese a no tener previsto pasar tanto tiempo allí, no pude resistirme cuando me hicieron la oferta de la semana completa…

Sobre todo porque ya había hecho pandilla por allí. Julia y Sabrina eran argentinas, y estaban ambas de viaje (cada una por su cuenta). Matías era uruguayo, aunque afincado en Madrid, y acababa de empezar a viajar en aquél momento. Sven y Lina era alemes y la primera trabajaba on line y el segundo estaba estudiando. Francesca era chilena, afincada en USA, y estaba pasando las vaciones en la isla. ¡Y siempre había algún otro espontáneo! Pero desde luego sole nunca estabas…

Hicimos de todo tipo de planes, muy variados (desde ir caminando por el agua hasta Punta Mosquito hasta tomar unas birras y bailar por la playa). Eso sí, la cita concreta y rutinaria era para ver la puesta de sol. ¡No me acordaba de lo bonitas que ser ven en verano! Me vino mucho a la cabeza el sudeste asiático, aunque ¡no sé qué puestas son mejores!

Y hablando de animales, también vimos unos cuantos: sobre todo aves y perretes. Además, también ví carteles de Mantarrayas, tiburones ballena, flamencos y cocodrilos; ¡pero de éstos últimos ni rastro!

No sé que me pasa con las islas paradisíacas: ya me había pasado en Koh Rong Sanloem (puedes verlo en Unos días en el paraíso) y en mi querida Ko Kut (en Una nueva era comenzaron mis días de aislamiento en la isla tailandesa). Y sospecho que muy (poco) a mi pesar, ¡no será la última vez que me pase!

2 thoughts on “Agujero negro”

  1. Buen viaje Clara! Ojalá en algún momento nos volvamos a encontrar y si no, fue un placer haber compartido esa semana en tremendo agujero negro que nos succionó! Jajaja
    Un abrazo grande chula!

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